Archivo para Segunda Guerra Mundial

¿Dónde queda el mundo?(III)

Posted in Historia Universal, Peer Review with tags , on 19 febrero, 2012 by Claudia Gilman

Para cambiar el mundo hace falta saber donde queda… 

No se puede obligar a un lenguaje a no decir lo cierto

Por ejemplo, parece obvio que no puede darse por sentada la existencia de una Primera Guerra Mundial sino a la luz de otra guerra denominada Segunda. Para algunos la Gran Guerra y para otros Guerra Patriótica y para otros, de aquella experiencia impensable de una ruina absoluta lo menos importante era el nombre. Hay que poder hablar como para que entienda el que murió en la trinchera. ¿En qué guerra murió no se sabe ni es importante lo que indica que esas denominaciones van yendo a parar al diccionario de lo obsoleto, como la dactilografía, que hasta hace un tiempo era un saber y se enseñaba y hoy es simplemente un movimiento de los dedos a quien nadie concede importancia particular cuando pone a funcionar una computadora, en la cual el teclado es  un dato que no requiere esfuerzos de aprendizaje y que ha acabado con, para dar un ejemplo, el negocio de las academias Pitman.

De modo que sólo pudo hablarse de una Primera Guerra Mundial después de que, en negociaciones diplomáticas se dio por finalizado el conflicto bélico supuestamente acontecido entre 1939 y 1945 y dado por finalizado con el consenso de todos los que deciden cómo el lenguaje debe designar lo que no tenía nombre y que se llamó Segunda Guerra Mundial.

La solución final al principio: había una vez… el Imperio Otomano

El comienzo de la paz, entonces, termina antes de la guerra…

De a poco, entonces, vamos yendo hacia la paz mundial…  al achicamiento del mundo y la continuidad de la guerra.

¿Dónde queda el mundo? (I)

Posted in Historia Universal with tags , , , , on 18 febrero, 2012 by Claudia Gilman

Mitologías histórico semánticas

“Tras la entrega de la Alemania Nazi el 8 de mayo de 1945, por la rendición del Imperio de Japón el 2 de septiembre de 1945 (la firma de la Declaración de Potsdam), la Segunda Guerra Mundial terminó.” Excelente resumen de un consenso sobre la historia presente enteramente refutable.

El “mundo” ese enigma geográfico quería tener su fiesta en paz afirmando la paz y celebrando un nuevo aniversario de la rendición de Japón. No importaba que a diario los habitantes del “mundo” miraran el cielo como los primeros hombres espantados por rayos y truenos y las autoridades difundieran por televisión diversas escenas enseñando cómo protegerse en caso de ser alcanzados por misiles enemigos (rara paz con tanto enemigo capaz de lanzar misiles) y poder seguir soplando las velitas de la torta de la paz llena de muertos en todas partes que el mundo no llama mundo para poder decir que terminó la guerra mundial.  Ernesto Guevara, muy sorprendido por no entender el lenguaje mundano ni su congruencia con la realidad, refuta el optimismo con el que supuestamente hay razones para festejar. ¿La paz? ¿qué paz?