Archivo para Argentina

La banda oriental, el fútbol y la felicidad (II)

Posted in Historia Universal, Reproducción sexuada with tags , , , , , , , , , , , , , , , , on 29 julio, 2012 by Claudia Gilman

Ilusiones orientales de modernidad en 1930 o constelaciones históricas denominadas “batllismo“.

Tal vez sólo haya bastado haber construído el estadio Centenario en tiempo récord y, fundamentalmente, haber ganado la copa, tras las dos victorias sucesivas en los Juegos Olímpicos (1924 y 1928).

En el primer campeonato Mundial de Futbol, la primera copa de la FIFA la garra charrúa volvió a asombrar al mundo y a humillar a los argentinos, en 1930.

Más adelante, el “maracanazo” que hizo llorar al Brasil, arruinando la fiesta en 1950 dejó cristalizado el recuerdo y definió ex post un recuerdo “pantalla” (como dirían los psicoanalistas).

¿Fútbol o camiseta de seleccionado local igual nacionalidad igual modernidad?

¿El Uruguay moderno no nació con el fútbol y no desapareció con el fútbol? O, en otras palabras: ¿el batllismo no será menos uruguayo que otros fenómenos modernizadores comunes a otros países que se “nacionalizaron” y modernizaron con el deporte y la camiseta y también con subtes y trenes y leyes e inmigrantes y menos con presidentes y parlamentos? En fin, más preguntas que respuestas.

Brasil, Uruguay, Argentina, la zona de la cuenca del Plata, esa que alguna vez dominó económicamente el Imperio Británico, recibió en herencia cultural el football, en el cual se volvió un hijo habilidoso y dominante con el tiempo…..

Imperios son esos ¿verdad?

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¿Post? ¿Fría? Revisen el diccionario o que alguien aclare dónde queda el mundo mundial

Posted in Historia Universal, Peer Review with tags , , , , , , , , , , , on 11 marzo, 2012 by Claudia Gilman

Cuando el mundo tembló

El Nuevo Mundo, Indias Occidentales y otras regiones parecen ser “extras” en el largo filme que ha dado nacimiento a los conceptos “mundial” “internacional” o “global”. La Internacional del conocimiento debería explicarse mejor. Es imprescindible limpiar el diccionario o reponer las representaciones ausentes.

Recordar, por ejemplo, 1949 , 1959, 1962…. Recordar Vietnam….

Falta para el fin de la Historia; ¿quién será el último de sus oradores o escribas? ¿Hara falta un avatar afinado históricamente que, cual Bartolomé de las Casas decida si tienen o no alma quienes viven en el hace no tanto llamado Tercer Mundo. Queridos filósofos como Jacques Derrida o Alan Badiou también derrapan en sus diagnósticos sobre el pasado reciente, el presente o las visiones de futuro… Desde acá, recordamos que estamos y que estábamos.

¿Periferia o fraude?

Posted in Peer Review with tags , , , , on 19 enero, 2012 by Claudia Gilman

Antes de entregar una colaboración en un libro, por el que no ganaré ningún dinero y del que, en el mejor de los casos, mi participación me hará acreedora a un ejemplar, me comprometo por contrato a ser la autora original del trabajo que, además, debe ser inédito. Curiosamente y sin mérito que lo justifique, las revistas con referato, han sacado patente cienciométrica como portadoras de una “calidad” que nadie ha constatado fehacientemente. Se podría alegar, en contrario, que sí se ha podido corroborar el descuido, la irresponsable publicación de cualquier monstruo engendrado por la razón o el hurto malicioso de lo ajeno, sin importar si el material ya ha recorrido otras tipografías supuestamente tan exigentes, si es original, si además de original es relevante y si constituye algún aporte al conocimiento.

Hoy por hoy, cualquier universidad, facultad, unidad académica o asociación –lícita o ilícita– tiene el poder de gestionar un ISSN  e “indexar” algún parto de la malicia o la inteligencia. En ese consorcio donde lo principal es instaurar una cadena de favores para que no siempre el director de una revista publique en ella, lo que de todos modos es ya consuetudo que la elemental garantía de honestidad intelectual y moral debería prohibir, y entre directores y autoridades de unas y directores y autoridades de otras tenga lugar un ininterrumpido proliferar de colaboraciones. ¿No es curioso que el evaluador de una cometa idénticos errores que el evaluador de otra? ¿Que se reiteren incluso los errores ortográficos y sintácticos, en simultáneo con los horrores intelectivos? Es difícil que existan dos o más personas en este mundo tan casualmente inclinadas a pasar por alto groserías idénticas cuando su misión es impedir que mancillen las páginas de una publicación con pretensiones académicas. La conclusión es que nadie ha evaluado nada. El principio constitucional de presuposición de inocencia puede ser útil para confiar en que el autor del engendro, profesional regido por un código de ética y un respeto por su disciplina que se presume, más que la inocencia, sagrado, hace agua en el mar menos pensado. Estamos frente a la mala fe, a la deliberada reiteración de refritos propios con el único propósito de mantener actualizado el curriculum.

Que ese contraventor de la ciencia y la verdad se constituya en anfitrión de un encuentro internacionalísimo destinado a debatir en más de una decena de ponencias, las relaciones entre ciencia central y ciencia periférica, haciéndose olímpicamente el oso sobre la relación entre el fraude y la condición periférica a la que condena cualquier producción que su mera presencia degrada es ya el colmo de la tragedia nativa.

Algo falla en el contralor de quienes ponen a su alcance los recursos para estafar a sus pares y a la sociedad. ¿Con qué criterio CONICET autoriza el giro de recursos a un director de proyectos que solicita fondos para publicar un libro con resultados de investigaciones si, los libros no sirven para nada ante el valor de las publiaciones en revistas con referato y si, como es el caso, los resultados del trabajo del que solicita el dinero, ya han sido publicados con antelación al libro donde supuestamente piensa publicarlos?

¿Qué hace mientras tanto con los resultados de los otros integrantes, que sí entregan inéditos originales? ¿Distribuírlos para uso de conocidos, amigos, entenados? Sí. ¿Utilizarlos para sus propios fines? Sí. ¿Ignorarlos cuando menciona la inexistencia de trabajos sobre un cierto tema sobre el que, extrañamente, versan los que le han sido remitidos de buena fe por integrantes del proyecto que dirige?

El reglamento que establece los criterios por los que se otorgan subsidios menciona que valoran la “actividad intelectual original” pero no queda claro si existe, además de la mera rendición de cuentas, alguna instancia donde se evalúe el “libro” publicado con los fondos públicos: si ha habido actividad intelectual original, si se ha respetado la autoría de los miembros del equipo de investigación, entre otros detalles. ¿Si, como es el caso, el director del proyecto ha utilizado los fondos para hacer imprimir un libro, en el que publica un refrito muy anterior a la solicitud del subsidio, NO ESTÁ VIOLANDO NORMAS ELEMENTALES DE LA ACTIVIDAD INTELECTUAL Y MORAL? ¿Además de rendir cuentas “contables”, no se presume que deberá ser objeto de evaluación cuidadosa no sólo el uso de los fondos sino la pertinencia, calidad, responsabilidad, originalidad, del producto para el que fueron solicitados?

¿Qué sentido tiene elucidar qué periferia del espacio tiempo habita nuestra ciencia local si no se reflexiona primero y se obliga a hacerlo a quienes por propia decisión se colocan al margen de la ley? Más triste es tener que consignar que estos enjuagues, que podrían explicar, aunque no justificar, robos y espionajes entre laboratorios que custodian conocimientos “preñados” de promesas de ganancias económicas, provienen del área de las humanidades y de “doctores” que apenas saben escribir una oración correcta. Pensar, pensar, pensar… no: de eso nada. En próxima entrega se revelará a qué llaman estos sujetos “pensamiento”.

Mientras tanto: Insisto; lo digo a título personalísimo. Señores del CONICET; presten debida atención a los siguientes subsidios otorgados:

1) PIP 5954: “Redes culturales latinoamericanas. Formación y funciones  durante la modernidad (1900-1930 y la utopía revolucionaria (1960-1980)”. Director: Claudio Maíz.

2)  PIP 11220080101336: “Estudio histórico de las redes intelectuales-literarias en América Latina. Secuencias, contactos, configuraciones, religaciones transnacionales y el impacto en la producción letrada”. Director: Claudio Maíz.

Un poema ultraísta de Jorge Luis Borges: “Gesta maximalista”

Posted in Jorge Luis Borges con y sin máscaras with tags , , , , , , on 19 diciembre, 2011 by Claudia Gilman

GESTA MAXIMALISTA

Desde los hombros curvos

                se arrojaron los rifles como viaductos

Las barricadas que cicatrizan las plazas

                vibran nervios desnudos

El cielo se ha crinado de gritos y disparos

Solsticios interiores han quemado los cráneos

Uncida por el largo aterrizaje

      la catedral avión de multitudes quiere romper

                                                              (las amarras

y el ejército fresca arboladura

            de surtidores—bayonetas pasa

el candelabro de los mil y un falos

Pájaro rojo vuela un estandarte

              sobre la hirsuta muchedumbre extática


  Ultra, Año I, Número 3, Madrid, 20 de febrero de 1921, página 3

Mazorcas en los Andes

Posted in Peer Review with tags , , , , , , , , , on 12 noviembre, 2011 by Claudia Gilman

Epístolas non sanctas

San Martín, seguramente no cruzaste los Andes para esto. ¿Cómo era? ¿Serás lo que debas ser y si no no serás nada? Entre nos, era preferible nada.

Subject: seminario 2004

Aprovecho la oportunidad de tener tu nuevo correo para enviarte esta información sobre un Seminario Argentino-chileno y I del Cono Sur que realizamos el próximo año en Mendoza, junto con una red de universidades. Me interesaría que consideraras la posibilidad de asistir. Por ahora podemos ofrecerte el alojamiento. También mi interés se orienta al hecho de que conozco tu trabajo sobre los sesenta y tengo interés en el tema, sobre todo, desde el punto de vista de las redes intelectuales. En fin, espero que tengamos la oportunidad de abrir un diálogo. PD también te envío una convocatoria de la Universidad de Talca (Chile) donde se plantea una problemática de los sesenta. Cordiales saludos, Dr. Claudio Maíz Investigador de CONICET

Cordiales saludos,

Dr. Claudio Maíz

Investigador de CONICET

La puerta 12: In memoriam simpatizantes olvidados.

Posted in Esto es todo, amigos with tags , on 4 noviembre, 2011 by Claudia Gilman

¿Estás avivad@? o El fútbol es peligroso

Esa era la pregunta mediante la cual las niñas y niños de la escuela primaria se sondeaban unos a otros para saber quiénes de ellos sabían el secreto de la fabricación de cuerpos humanos: el terrible secreto del sexo de los padres.

Recuerdo que “avivé” a una compañera y aun me siento responsable por el terror y el asco que le inspiró enterarse de lo que habían hecho sus padres. M. C. tardó en recuperarse de la revelación.

Pero además de aquellas dudas generalizadas que jalonaron los grandes hitos de la infancia, hubo otro hecho que se precipitó, muy localmente, sobre la infancia del barrio de Caballito. El padre y dos hermanos de una compañera murieron en la avalancha que se produjo en la cancha de River. La “Puerta 12”, de la que poco se habló entonces, nos obligó a ingresar a unos pocos “avivados” de aquella catástrofe, en la realidad y a tramitar traumas históricos. La escena primaria, la sexualidad de los adultos, los misterios de la concepción se opacaron ante el dolor inexplicable de la compañera que apenas pudo contar aquella tragedia. ¿Qué sabíamos los demás de fútbol? ¿Qué sabía ella misma? ¿Qué podíamos sacar en limpio sobre la existencia de pasiones semejantes? Recién ahora, tratando de averiguar más o de encontrar documentos sobre aquella avalancha de junio de 1968, tomo conocimiento de que en aquel partido se enfrentaban Boca y River. Caín y Abel por todas partes, incomprensiblemente. Ese temprano Cromañón apenas fue tema de debate en la opinión pública.

El devenir hooligan es casi tan viejo como la Creación. No recuerdo ni el nombre de mi compañera: menos el de sus parientes muertos.  Los simpatizantes visitantes (“eran de Boca”) se aplastaron entre sí intentando abandonar el estadio. ¿Para cuándo el monumento al “hincha desconocido”?

Voici la puerta 12:

Cuento policial y policías. Culpables, científicos y resentidos

Posted in Esto es todo, amigos, Peer Review with tags , , , , , , , , , on 26 octubre, 2011 by Claudia Gilman

En 1841 Edgar Allan Poe inventó el cuento policial. Cuarenta años después, en la Argentina, Juan Vucetich, desarrolló y patentó  el método dactiloscópico gracias a la primera huella digital que permitió establecer una culpabilidad en un crimen, nada menos que un filicidio. Nacido en Dalmacia, Juan Vucetich fue uno de los  muchísimos que llegaron a América en busca de vidas mejores, alentados por la política del criadero que se practicó de Norte a Sur y las duras condiciones de vida en las tierras que dejaban atrás los más de cincuenta millones de europeos que protagonizaron, entre 1800 y 1930, el fenómeno demográfico llamado Gran Emigración.  Irónicamente aunque en diverso grado, sufrieron todos:  los hijos asesinados, la culpable  Francisca Rojas, Medea bonaerense,  y el propio Vucetich, que no conoció en vida la gloria del reconocimiento al deber cumplido.

No hay un lugar particular para la periferia y el centro en el Universo. Hay quien emancipa su inteligencia y quien la embrutece. Hay Ignaz Semmelweis y hay detractores de todo.  Hay quienes producen una gran obra en mediocres arrabales sudamericanos, como Jorge Luis Borges, que además de reivindicar todas las tradiciones para la literatura argentina, ha leído autores de todas las literaturas y todas las épocas pero básicamente ha leído la literatura argentina (la rioplatense, para ser más precisos) como pocos autores argentinos. Más bien como ninguno. Hay investigadores que han obtenido incluso el Premio Nobel haciendo ciencia en la “periferia”. Hay hasta tres argentinos que han obtenido el Premio Nobel haciendo ciencia, como subraya, sorprendido, el historiador Eric Hobsbawm cuando menciona los tres galardonados argentinos: Bernardo Houssay, Luis Federico Leloir, César Milstein. Hay científicos como Carlos Monge Medrano, capaces de refutar científicamente las supuestas bases científicas que justificarían la inferioridad mental y fisiológica de los pobladores de las regiones andinas, resultado,  según el fisiólogo Joseph Barcroft, por la relación entre la altura y el déficit de oxígeno.

Describe, con amargura, Vucetich, cómo, en lugar de agradecer sus esfuerzos, se topó con la “periférica” resistencia epistemológica y moral que se alzó contra sus descubrimientos e investigaciones.  Sin embargo, lo peor de esa resistencia no fue tener que obligarse, para perfeccionar su sistema,  a “erogaciones que comprometían de una manera irreparable el mezquino emolumento de que gozaba.  Lo peor fue que sentí que en torno mío se sembraban espinas; y la murmuración implacable, prohijadora de la hipócrita calumnia, infundía sospechas respecto a mí y a mis trabajos, no economizándoseme ni la colérica burla ni el petulante agravio. Máxime cuando en 1893 la Superioridad dispuso la supresión de dicho servicio por considerarlo inútil; el que fue rehabilitado pocos meses después, siendo Jefe de Policía don Francisco P. Lozano.” Siempre las mismas periféricas razones: “Cuando puse de manifiesto dice por primera vez en el mundo los errores capitales e irremediables a que podía dar y daba margen el bertillonaje, y la perfección puesta a cubierto de toda duda que ofrecía el sistema dactiloscópico, mi afirmación dió motivo para que se me tachara de temerario y arrogante, porque me atrevía a lo que antes que yo no se habían atrevido otros”. Cuenta un biógrafo cuyo nombre no aparece en el sitio web del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, que “en vez de obtener apoyo y protección para sus trabajos, a causa de la sorda hostilidad que promovían contra él sus enemigos de su acción renovadora, se le restringían hasta los materiales de la oficina. Tenía pues, que costearse los diversos y costosos libros que necesitaba para sus estudios y los materiales para los experimentos. Cuando concibió la construcción del armario casillero como base necesaria de la aplicación de su sistema, para archivar las fichas clasificadas, tuvo que adquirir de su peculio los armarios usados, en una antigua casa de modas, y hacerlos transformar en casilleros para adaptarlos al nuevo uso a que estaban destinados”.