Germán Alburquerque: dudas sobre René Depestre

Referatos espontáneos

Maud N. Mc’ Gill (PhD. Dresden University)

Germán Alburquerque, “René Depestre: Itinerario y rayuela”, en Claudia Wasserman y Eduardo Devés-Valdés, Organizadores, Pensamiento latino-americano. Além das fronteiras nacionais, Universidade Federal do Rio Grande do Sul, 2010.

Recomendación: NO PUBLICABLE

El autor del artículo ha realizado una rápida y descuidada búsqueda en Internet y no ha accedido a ninguna de las fuentes primarias, que tampoco cita. La obra y la trayectoria de René Depestre, al igual que las de otros autores que menciona, le resultan tan desconocidas como a Ptolomeo la sospecha de que la Tierra gira alrededor del sol.  Afirma que el Congreso Cultural de La Habana fue el correlato de la Conferencia Tricontinental de 1966, sostiene que Mario Benedetti es enviado especial de las “revistas” Marcha y Casa de las Américas, se sorprende (es obvio que desconoce el discurso de Ernesto Guevara ante las Naciones Unidas, en 1964, reproducido infinitamente con replay posible en YouTube)  de que exista un tercermundismo que, fuera de la retórica y en situación de necesidad, acepte la ayuda de la URSS y parece no reparar en que la Conferencia Tricontinental que menciona en su artículo, en los hechos, implicó una disputa con la URSS y su política de coexistencia pacífica, razón por la cual dicha conferencia tuvo lugar (la Tricontinental) y fue antecedente de la OLAS, de 1967 y que con ese mismo espíritu –aunque con resultados no tan exitosos– fue convocado el Congreso Cultural de La Habana, en el intento por discutir con los Partidos Comunistas, que retaceaban su apoyo a las posiciones cubanas y confiaban en la historia, que traería una revolución democrático-burguesa en el seno de cada Estado-Nación, porque así lo anunciaba el futuro.

Cito: “La visión que los intelectuales latinoamericanos tienen de Estados Unidos es lapidaria en la mayoría de los casos y la opinión de Depestre en ese sentido no es la excepción. Aunque data del siglo XIX, la aversión a Estados Unidos es especialmente aguda en el período de la Guerra Fría.”  ¿Qué opina Depestre? ¿La “aversión” es una suerte de fobia? ¿Alguna relación con la “aversión” que los humanos sienten al investigar la fisiología de los animales, según explica Aristóteles, que recomienda superar ese sentimiento natural de desagrado y dedicarse a profundizar las investigaciones biológicas?

El autor opina que seguramente “nuestro escritor — se refiere a Depestre, de quien sólo se mencionan algunas opiniones tomadas de reportajes accesibles a cualquiera o de fuentes que menciona pero no cita, existiendo, sin embargo, trabajos donde se mencionan y que el autor conoce pero finge no conocer–, nunca imaginó que unas palabras que pronunció “presumiblemente” en una “mesa sobre cultura y desarrollo”, lo “inmortalizarían en la historia del cine mundial”.  Tenemos un autor que es un narrador omnisciente pero un articulista que lo ignora todo y que no es el maestro ignorante del que habla Rancière. A continuación, el autor afirma que otro participante de la mesa “presumida”, “da la clave de todo”. No sabemos qué es ese todo ni qué clave da. Pero sí, en cambio, que el dador de la clave total es Edmundo Desnoes y que éste escribió la novela Memorias del subdesarrollo, de la que se nos dice que es “obra muy alabada”, que luego fue llevada al cine por Tomás Gutiérrez Alea, “película muy elogiada, a su vez”. (Sic).

El autor cita la revista Encuentros de la Cultura Cubana, que según nos informa es una revista “virtual”. Agrega, en una de las muchas conmovedoras confesiones de ignorancia: “no tengo mayores datos de esta revista, pero sin duda es cercana a la disidencia anticastrista fuera de Cuba”.  Del mismo modo, nos dirá, no sabe si Depestre abandonó Haití hacia el exilio porque “fue obligado a salir del país” o si se trató de un “auto-exilio”. Es una pena que el autor no nos explique claramente la diferencia: da a entender que lo que no sabe es si Depestre recibió una atenta carta de Duvalier invitándolo a desterrarse o si escapó antes de que le llegara la notificación fehaciente.

Se le escapa al autor lo que está en juego, mucho más que cuestiones “intelectuales” en el discurso con el que Fidel Castro clausuró dicho Congreso y a quiénes les hablaba y a quiénes criticaba. Un lector más atento podrá leer entre líneas lo que no está dicho en voz tan chica como para que haga falta ese “entre líneas”.

Cito, de la versión del discurso oficial, dada a conocer urbi et orbi:

“¿Podrá alguien considerar que no constituyó para nosotros una inolvidable experiencia la experiencia de la Crisis de Octubre?  No nos gusta hablar de aquel episodio, pero incuestionablemente que nuestro pueblo vivió momentos de grandes peligros.  Y nadie debe interpretar como una manifestación de orgullo el expresar aquí que nuestro pueblo se portó con dignidad, con entereza y con valor (APLAUSOS).  Pero sí expresar a la vez que desde hace mucho tiempo, desde que éramos casi adolescentes, veníamos oyendo hablar de la gran campaña en favor de la paz.  Y no critico con esto a los hombres que han luchado por la paz, a los hombres que honestamente de una manera o de otra han agarrado la bandera de la lucha por la paz y en la medida de sus fuerzas han enarbolado esa bandera.  Lo que nos llamó realmente la atención fue el hecho de que cuando verdaderamente la paz estuvo en peligro, de que cuando verdaderamente el mundo estuvo al borde de una guerra nuclear, no vimos en Europa —y es de suponer que en Europa habría guerra también si hay guerra nuclear; es de suponer que en un encuentro entre las grandes potencias nucleares Europa, atada por pactos militares a una de esas potencias, el imperialismo yanki, habría sufrido las consecuencias de esa guerra, habría estado dentro de la guerra— grandes movilizaciones de masa.  Y en verdad que si las hubo no nos enteramos; si las hubo grandes o pequeñas, no lo supimos.  Y tuvimos la real sensación, la impresión —que si resulta una falsa impresión agradeceríamos profundamente a quien borrara de nuestros ánimos esa profunda impresión— de que aquella consigna no había sido más que una consigna, un entretenimiento, y que aquella consigna no fue capaz de movilizar ninguna masa, que aquella consigna no fue capaz ni de despertar el instinto de conservación de las masas.  ¿Dónde estaban las vanguardias?  ¿Dónde estaban las vanguardias revolucionarias?”

¿Dónde estaban? ¿Qué fría fue la Guerra Fría para vietnamitas, coreanos, cubanos o para, pongamos, Salvador Allende?

El autor del artículo, de nacionalidad chilena, parece tener postura muy clara contra el peligro comunista y si menciona las posiciones de Depestre en relación con la cuestión de la “negritud” parece no tener la menor noción de que, más allá de sus simpatías o antipatías con el proceso cubano, los paladines de la democracia no habían tenido la amabilidad de conceder derechos ciudadanos a los muchísimos negros segregados “en el frente doméstico” que también luchaban entonces por sus derechos, como lo hacían en Sudáfrica las víctimas del muy vigente régimen de apartheid.

Dado que Depestre se fue de Cuba y dejó de apoyar a la Revolución, no ” le cuadra” al autor del artículo que se publicara en Cuba su obra Buenos días y adiós a la negritud en 1980. Se pregunta “¿Es que, acaso, Depestre sólo declaró su ruptura varios años después? ¿Se hizo en Cuba caso omiso del autor y sólo se pensó en el contenido de los escritos?”. Para alguien que tiene la pretensión de haber investigado los temas en los que se considera especialista, tal como señala una y otra vez tanto él mismo como otros colegas que hace años vienen considerándose “fundadores” del área de estudios sobre cultura y política o sobre sociabilidad intelectual o sobre intelectuales y cultura en los años veinte y en los años sesenta, es curioso no tener respuesta para esas preguntas.  A lo mejor el “especialista” logra encontrar alguna respuesta en la trayectoria de Jesús Díaz, la que lo llevará a desasnarse sobre sus presunciones sobre la revista Encuentros de la Cultura Cubana y tal vez se sorprenda bastante.  Mi colega, el profesor Claudio Maíz, director de la revista indexada Cuadernos del Cilha, de la Universidad Nacional de Cuyo, que dicta cursos sobre el tema valiéndose de los aportes de Germán Alburquerque y Eduardo Devés-Valdés en un circuito de amabilidades recíprocas en continua realimentación, podría indicarle en qué página de materiales muy conocidos por él, de primerísima mano, pero que insiste en no mencionar, se encuentra la respuesta. Son los mismos materiales de donde obtienen todos ellos las preguntas que luego no saben responder.

TODAS LAS PREGUNTAS Y TODAS LAS RESPUESTAS, AHORA EN GOOGLE… ALUMNOS: SEAN EXIGENTES CON LO QUE LES ENSEÑAN LOS QUE LES ENSEÑAN. UNA REVISTA INDEXADA NO DEJA DE SER UN FEUDO CUALQUIERA SI LO COPAN LA MALA FE, LA INCULTURA, LA PEREZA MENTAL Y LA INCONDUCTA CIENTIFICA.

Próximamente más referatos espontáneos de contribuciones en el mismo volumen.

SE CONSIDERARA PERIFERICA TODA CIENCIA FRAUDULENTA Y PERIFERICA TODA COMUNIDAD CIENTIFICA QUE PROPICIE Y TOLERE LA INCONDUCTA CIENTIFICA.

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