Montagnard de Nîmes: Mistral, Nobel olvidado.

The Jardins de la Fontaine in Nîmes.

Image via Wikipedia

En 1904 el premio de la Academia sueca se lo llevó (junto con un español, pero ya hablaré de eso luego) el poeta provenzal Frédéric Mistral, renovador de la lengua occitana, de Nîmes, sin duda recordado por Jorge Luis Borges, que nos sugiere recordar la historia no tan lejana: un  “montagnard”  de la Provence no escribe naturalmente ni en francés ni en español.

El padre de Frédéric solía leer cada noche en voz alta, fragmentos de sus tres libros favoritos: el Nuevo Testamento, la Imitación de Cristo de Tomás de Kempis (conocido como “El Kempis”) y el Quijote, de Cervantes, tanto la primera como la segunda parte de un libro realmente escrito à la diable.

Ganar el Nobel, advertimos de paso, no asegura que una obra sea memorable: toda una obra visible puede volverse fácilmente invisible. A lo mejor, los mediocres arrabales sudamericanos no son tan malos. Gabriela Mistral, premio Nobel, poeta, mujer y chilena, figura al menos en las antologías.

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